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La incorporación de la perspectiva económica de una manera explícita al ámbito de actuaciones del Ateneo de Málaga tiene una causa originaria concreta y localizada. Ésta no es otra que la creación de una vocalía de Economía dentro del Proyecto Ateneo 2009-2013, impulsado por la candidatura a la Junta Directiva encabezada por Diego Rodríguez, elegido Presidente de dicha institución. Aunque pueda ser una opinión subjetiva por parte de quienes la suscriben, se considera que tal iniciativa, consistente en otorgar un protagonismo específico a la economía en el nuevo ciclo del Ateneo, fue un acierto que denota visión estratégica y sensibilidad para prestar atención, desde una óptica multidimensional, a los problemas que preocupan a los ciudadanos.

Ese juicio se efectúa desde la constatación de la relevancia de lo económico dentro de la sociedad actual, de su trascendencia para las actividades de la cultura y, quizás lo más importante, de la toma de conciencia de que también el conocimiento económico en sí mismo forma parte de la propia cultura. En este sentido, se entiende que es fundamental superar el estigma que ha marcado la trayectoria de la economía como un cuerpo de saberes y técnicas ajeno a la cultura, que, por otro lado, se concebía como algo totalmente resguardado y al margen de cualquier atisbo de una supuesta “contaminación” económica.

La realización de actividades relacionadas con la economía dentro del citado Proyecto responde a un doble propósito general: por una parte, cubrir un espacio que, como el resto de los componentes de la cultura, requiere una adecuada consideración; por otra, actuar como elemento instrumental para coadyuvar al logro de las finalidades de la Asociación ateneísta, en la medida en que el conocimiento económico y financiero en las sociedades actuales es clave para que los ciudadanos puedan ejercer plenamente sus derechos fundamentales, dado el protagonismo de la vertiente económica en la vida cotidiana y en la actividad profesional de aquéllos.

Sobre la base de lo anterior, se plantean los siguientes objetivos:

  • Posibilitar el acercamiento al mundo de la economía de personas que hasta ahora, por diversos motivos, han permanecido ajenas al mismo, como una área cognitiva más a la que aspira cualquier ciudadano con una visión abierta y enriquecedora del concepto de cultura.

  • Aportar conocimientos esenciales con objeto de que cualquiera esté en condiciones de tener una mínima autonomía personal y una visión crítica para poder juzgar las medidas y las actuaciones económicas públicas y privadas, así como para valorar posibles decisiones individuales en la esfera económica y financiera.

  • A partir de la identificación del origen y de los posibles destinos de los recursos públicos, promover una concienciación de la importancia de lograr una utilización racional y una gestión eficiente de los presupuestos públicos.

  • Proporcionar elementos que permitan calibrar el papel y los condicionantes de las actuaciones económicas más relevantes para la sociedad en su conjunto, tales como la aplicación de impuestos, los flujos financieros dentro de la Unión Europea, el sistema de financiación autonómica, la inversión pública, los distintos programas de gasto público, las prestaciones sociales, los mecanismos de redistribución...

  • Dada su singular relevancia en todos los ámbitos de la sociedad, como acreditan los programas desarrollados en la actualidad en todo el mundo, prestar especial atención a los aspectos esenciales de la denominada educación o cultura financiera.

Para la plasmación de las metas reseñadas se estima que debe seguirse un “enfoque multicanal”, en el sentido de aprovechar todas las posibilidades existentes, tanto las tradicionales como las ligadas a las nuevas tecnologías. Así, se plantea la realización de actividades en torno a los siguientes ejes:

  • Actividades presenciales: conferencias, coloquios, mesas redondas, talleres de trabajo, cursos, seminarios...

  • Actividades editoriales: publicación de libros, documentos de trabajo, artículos...

  • Actividades a través de Internet: creación de un espacio dentro del portal de la Asociación, habilitación de foros de debate, difusión de documentos, establecimiento de líneas de consulta...

El catálogo de temas económicos es sumamente amplio y cubre un dilatado espectro de cuestiones de interés y enorme trascendencia para las generaciones actuales y futuras (modelo de crecimiento económico y desarrollo sostenible, eficiencia y eficacia del Estado de las autonomías, pobreza y desigualdades económicas, presente y futuro de los países subdesarrollados, aspectos económicos de la inmigración, el futuro de las pensiones, el papel de los emprendedores en la sociedad, la conexión del sistema educativo con el mercado de trabajo, la eficacia y la calidad del gasto público, la economía sumergida y el fraude fiscal, el nivel y la distribución de los impuestos, la toma de decisiones financieras, el sobreendeudamiento, el desempleo, el poder económico y el género, etc.). Además, se trata de un abanico que ha de estar desplegándose continuamente para acoger nuevas inquietudes y problemas.

Evidentemente, el alcance y la magnitud de las cuestiones potenciales desborda con creces nuestra limitada capacidad de actuación, que es altamente dependiente de los recursos, tanto humanos como materiales, de que se disponga, y de la participación colectiva que se lleve a efecto. Por eso, en vez de elaborar planteamientos maximalistas, se estima que lo importante es disponer de un esquema flexible que permita ir añadiendo aportaciones e incorporando actividades que sean viables y que conlleven algún valor añadido.

Así, más que partir de grandes metas desde el comienzo, se estima que lo más apropiado es empezar a andar, abriendo una senda a la que pueda incorporarse cualquier persona -cada cual en la medida de sus posibilidades- que comparta los valores básicos de la cultura y de la libertad de pensamiento.

Con ese espíritu, la vocalía de Economía del Ateneo de Málaga inicia su modesta andadura, desde el convencimiento de que el mundo de la economía no debe quedar circunscrito a los economistas, que tienen mucho que enseñar, pero, también -mucho más- que aprender de las restantes ramas del saber, así como de las vivencias y del sentido común de los ciudadanos.